La obra, hecha en terracota, con tonos broncíneos y representa a una Alicia erguida y delicada. El autor, Ferrer Cabrera, quien actualmente reside en la cabecera provincial, no deja de ser mantuano. Cada año regresa a su tierra donde están plantadas sus raíces como artista, y en esta ocasión, refirió, que el retorno estuvo motivado por un compromiso con el arte, y con una mujer abnegada, muy dedicada a la cultura mantuana y amiga entrañable: Elida.
Con la obra de arte surgieron los recuerdos de la maestra, fiel y eterna admiradora de Alicia Alonso, como bailarina y ser humano. Para ella su casa es un museo, pero la estatuilla de la gran maestra de la danza cubana siempre hará la diferencia.
La motivación de Elida para con el ballet fue resultado de un comentario entre sus profesores, pues en Mantua había talento y era su deber sacarlo a flote. Al encuentro asistió Yansiel Pujada, alumno de la Justis y actual miembro del Ballet Nacional de Cuba, quien expresó su orgullo por la dedicación de su maestra, por más de 40 años de vida laboral.
“Le agradezco en nombre de treinta y dos bailarines que llegaron a formar parte de la compañía del ballet nacional. Eso ha sido el resultado del amor y la dedicación brindado desde aquella tarde que nos recogió en cuarto grado de la escuela primaria. Un pedacito del Ballet Nacional de Cuba le pertenece a usted”- dijo Yansiel Pujada.


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